A favor, gracias Francia por no cobrar en los museos Louvre, Versalles y D´Orsay a los residentes en Europa menores de 26 años y gracias España por darle la Visa a Fran. Casi 40 euros de ahorro.
En contra, a pesar de que Fran bancaba a Owen Wilson en Medianoche en París con el tema de que París con lluvia está buena, al quinto día seguido que te llueve empieza a molestar un poco. Aunque, así como el papel le gana a la piedra, la capucha le gana al paraguas. Por escándalo.
A favor, tuvo gran compañía. Benja, canadiense/francés que laburó con él en Conciencia y, además, lo hospedó. Y Fran aprovechó para copiar los discos de Piazzola y leer el libro de Mafalda que le habían regalado antes de su partida de Argentina. Hace casi quince años que no leía Mafalda. Como El Principito, cada tanto hay que volver a leerlo.
Museo de miniaturas y cine en Lyon. JB Grenouille, en su salsa.
En contra, el bondi que lo llevó al aeropuerto Charles de Gaulle –casualmente viajó un 8 de enero, día en que de Gaulle asumió la presidencia y del nacimiento de Martín Tomás César, a quien se le manda un saludo– tardó media hora, contra la hora que se suele calcular para el trayecto. No sabe cómo salió vivo Fran, que además viajó solo en un micro del estilo de los 132 largos, pero más grande aún.
A favor, de casualidad llegó al museo de la fotografía un miércoles a las 17.30 horas. Los miércoles a partir de las 17 es gratuito.
En contra, el idioma. Es mentira que el francés está bueno. No se entiende nada además. A pesar de ser latino, no es como el portugués o el italiano, con los que te la podés rebuscar bastante. La pronunciación no está buena.
A favor, después de sacar el boleto de regreso, se encontró con que el Stade Français jugaba de local el último día que él tenía en París y podía ir a la cancha.
En contra, pobre Lyon. Un día y monedas estuvo Fran, y pasó casi desapercibida. Museo del cine y miniaturas muy bueno, al igual que los puentes, pero poquito después.
A favor, las calles, los árboles, Notre-Dame, Sacre Coeur, el negro haciendo jueguito.
En contra, las estaciones de metro son demasiado cercanas, unas tres o cuatro cuadras. Está bueno porque siempre tenés una al toque, pero es malo porque tardás bastante en ir de un lugar a otro. Aunque la red en general es muy grosa, y no te sacan la cabeza como en Londres.
A favor, la torre Eiffel. No puede ser tan fachera. Casi todas las noches Fran terminaba pasando para verla, aunque no se alojaba muy cerca.
En contra, Champs-Élysées. Por ignorante tal vez, Fran imaginaba algo más verde, poético. Es una calle más comercial que la música de Mambrú (?).
A favor de Fran, grande por fomentar Piazzolla y entrar gratarola a tantos museos.
ResponderEliminarEn contra, basta de comentarios de fútbol.
ssp
A favor, la torre me la erecta (aclaración: no hablo de Gambetita Latorre).
ResponderEliminarPity.
Santí, si no querés fútbol, andá a leer Oh Lala.
ResponderEliminarMirá, justo vi Olé y parece que tu equipito de la B volvió a perder con Boca. La paternidad no se toma vacaciones. Un antifutbol como yo te goza. Yo que vos, empiezo a leer revistas de mujeres...
ResponderEliminarssp