Pineda del mar es una pequeña localidad costera catalana, ubicada a casi sesenta kilómetros de Barcelona y que cuenta con alrededor de veinticinco mil habitantes. Pineda, en catalán, sería algo así como conjunto de pinos, o pinar. Como queda frente al mar, se le agrega al nombre. Por lo que de ahí a Pinamar hay un paso.
Fran tomó el tren por la mañana hacia esta ciudad. No tiene gran atractivo turístico (salvo en el verano, cuando llegan turistas por la playa). La causa del viaje fue en realidad porque allí vivieron antepasados de él y aún se conservan algunos recuerdos.
Fran fue recibido por Joan Pujadas, quien trabaja en el Ayuntamiento y se ha encargado de escribir sobre la historia de los Llorens. Con enorme amabilidad le mostró la ciudad y lo llevó a conocer a Emilia Abilés, prima del abuelo de Fran, que está a un año y medio de cumplir su primer siglo de vida. Si bien la señora no escucha a la perfección, la memoria y la cabeza sí se han mantenido bien. Hasta le regaló unas fotos de su abuelo.
Quedan otros dos vestigios Llorens en la ciudad. El primero es un ombú, llevado por el abuelo del abuelo de Fran a finales del siglo diecinueve desde tierras pampeanas. Fue y vino varias veces, y en uno de esos viajes llevó el árbol. Resulta muy extraño ver un árbol tan argentino a metros del Mediterráneo. Tiempo después de que se plantó, construyeron el camino, que se interpone directamente con el árbol. Para seguir con la analogía, sería la Avenida del Mar en Pinamar. Para proteger y no sacar al árbol, se transformó en una rotonda ese lugar, para que los autos lo esquiven.
El Ombú. No es un baobab sacado de El principito.
Al margen, Fran se puso a charlar con el marroquí que aparece sentado en la foto, dueño de un local que está enfrente. Le contó que la hija de un amigo ganó un premio en una radio local: le preguntaron de qué origen era el árbol, y dijo que era africano. La historia la cuentan los que ganan (?).
A unas cinco cuadras de allí, también sobre la costa, se hizo en los últimos años una plaza. Bastante linda, con algunos juegos y una fuente. La plaza se llama Sara Llorens, por la hija del hombre-ombú, quien, si bien nació en Argentina, vivió buena parte en Pineda y pese a su tuberculosis, parece que fue una gran escritora y folklorista.
Plaça Llorens. Con unos versos de la homenajeada.
Qué bueno el encuentro de Fran con sus antepasados!! Besos!!
ResponderEliminarQué lindo paseo...y qué bueno que cuiden los ombú mejor que en Morón...
ResponderEliminarMagui
Y, con la gente que trabaja en ese Municipio... jajajaj.
ResponderEliminarLa foto del ombú es igualita a foto que me mandó Angel por correo!!!! O 20 años no es nada (bah! 19) o lo podan seguido al ombú. Qué lindo!
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