lunes, 17 de octubre de 2011

Bar Celona

El pasado miércoles 12 fue feriado por estas tierras. Fiesta, como le dicen acá. Fran se dirigió por la mañana a la capital española para encontrarse nuevamente con Juan Antonio Parodi. Luego de un día de cañas, y de que Fran conozca mínimamente la ciudad, se dirigieron en autobús hacia la capital de Catalunya.
En general, este medio de transporte no es muy popular en estas zonas. La red ferroviaria es muy buena (aunque muy costosa), hay vuelos muy seguido (aunque no encontraron ninguno conveniente) y sobre todo porque mucha gente tiene carro. Un viaje de 8 horas, como el que hicieron, es visto casi como una proeza. En Argentina es mucho más común, y seguramente por eso allí los micros son bastante más cómodos. Pese a ser, con suerte, un semicama, Fran durmió bastante durante la noche.
Llegaron por la mañana, se alojaron en pleno barrio Gótico. Parece sucio e inseguro, con calles mínimas y muy antiguas en las que no entran autos. Inseguridad cero (salvo por la gran cantidad de hurtos, según cuentan como en toda la ciudad, pero cero violencia), y con la Plaza Real muy cerca. Mucho marroquí, paquistaní y bengalí, que ofrecen en todas las esquinas latas de cerveza a un euro (y otras cosas también).

Ángulo amplio. Desde el Palau Nacional de Montjuic.


Luego empezaron la recorrida, que será desarrollada en post siguientes, en una especie de hemorragia bloguera. El domingo viajaron en el mismo horario y medio de transporte para el regreso, y Fran volvió desde Madrid en tren a Salamanca.

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