lunes, 3 de octubre de 2011

La Marta vieguesa, o las secuelas de un choque irreconstruible

En una caminata por Vigo, Fran se encontró con una linda canchita de fútbol sintético. Algo así como un potrero del siglo 21. Llamó su atención y se quedó observando un rato.
Parecía no ser de nadie en particular, y todos aquellos que llegaban podían jugar. Por lo que vio, en aquel momento había cuatro equipos. Metían una modalidad de ganador queda en cancha y jugaban a dos goles (sin límite de tiempo, una picardía). En líneas generales no jugaban mal, aunque solían rematar poco al arco y no tenían mucha más definición que Rogelio Gabriel Funes Mori.
La nota destacada era una mujer, que en uno de los partidos entró a jugar arriba. Era la única que había en los cuatro equipos, y jugaba bastante mejor que la mayoría de los hombres. La experiencia que tuvo Fran del fútbol femenino en la Argentina no era la mejor de todas. Sin ser sexista ni tener mala intención, los partidos de fútbol de mujeres le hacen acordar a los partidos de fútbol para ciegos.
Pero esta muchacha la pisaba muy bien. Con cierta exageración, le hizo acordar a la mejor jugadora del mundo. Tenía un gran manejo de la pelota, mucho firulete y entendía bastante de fútbol. El tema era que no le pegaba muy fuerte. Su equipo no la acompaño mucho, y no pudieron sacar al equipo que ganó siempre mientras Fran estuvo.
Acá se rescatan unos segundos de su habilidad. Es la de amarillo.

Limpio. La pelota ni toca las piernas del defensa.

El caño es bueno, y que la haya perdido, mejor aún. Pero lo que más se rescata del video es el grito de los espectadores.
Mientras sucedía todo esto, de pronto se escuchó una frenada y un ruido de choque. Los equipos que estaban afuera y algunos extras que deambulaban se acercaron al lugar del choque. No más de 15, 20 metros de la cancha serían.
Resultados:
-un 207 estacionado que se comió un lindo viaje desde atrás;
-un poste de luz que quedó inclinado a 55 grados aproximadamente y que perdió el foco;
-un colectivo subido a la amplia vereda, tras chocar con ambas cosas.

De izquierda a derecha. El 207, el poste y el colectivo.

El colectivo se subió al equivalente a la cancha de fútbol, pero metros más atrás. Es decir, la vereda tenía el ancho de una cancha de fútbol 5, por lo menos. Por eso tuvo margen para maniobrar hacia allí. No hubo heridos según parece. Se hizo complicado conocer las causas del accionar del chofer del colectivo, quien, aparentemente, ocasionó el siniestro.

3 comentarios:

  1. La tragedia sigue manchando al fútbol (?).
    ¿Se puede decir que la mujer entra en la categoría de "baldosera"?

    Pity.

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  2. Salvemos al fútbol (?).
    Y podría ser una mezcla de Raymonda con Ronaldinho, en mujer. Ponele vos si es baldosero eso...

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  3. Que quilombo, es del palo de la nave el 207...

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