miércoles, 5 de octubre de 2011

Camino de Santiago, o cómo planear todo de la peor forma posible y que no se te dé ninguna a favor

El sábado pasado, primer día del mes, se realizó en Argentina la peregrinación a Luján. Fran suele concurrir a tal suceso. Pero se le haría un poco complicado en esta ocasión.
Por lo que decidió ir caminando a Santiago de Compostela, otro lugar que recibe a muchos católicos desde diversas partes de toda Europa, en lo que se conoce como Camino de Santiago.
Como Fran estaba en Vigo, decidió ir hasta Pontevedra en tren y caminar los 65 km. que la separan de Santiago. De Liniers a Luján hay poco más de 50, y como el año pasado llegó bien, supuso que podría subir la apuesta. Este tramo va de sur a norte en lo que se conoce como el Camino de los portugueses, y arranca en Lisboa.
6.23 am salía el tren que debía tomarse Fran, el primero del sábado. Llegó corriendo y segudos antes de que salga. Si lo perdía, hubiese tenido que esperar cuarenta minutos. Zafó, pero llegó. Tenía el boleto de regreso para las 21.30 horas, en el último servicio del día.
Llegó a Pontevedra a la media hora, y arrancaron los imprevistos. Estuvo cincuenta minutos dando vueltas por la ciudad para encontrar el camino. Se cansó bastante al pedo, y perdió bastante tiempo. Había planificado cómo ir de la estación a la salida de la ciudad, pero algo falló, un policía le indicó mal... y bueno. Hasta le pidió ayuda a un camionero para que lo ayude. A la postre, argentino.
Por el cambio de horario, a pesar de ser otoño, en España no anochece temprano. Pero amanece bastante tarde. Y más en el oeste. A eso de las 8 y pico de la mañana recién hubo claridad. Acá se puede ver algo de Pontevedra. No estaban ni los dueños.

Hay un premio. Para aquel que encuentra a Fran en la foto.

Finalmente, Fran pudo arrancar su camino. No era como lo imaginaba. Él pensaba que era ruta, todo derecho y adentro. O una onda Luján. Pero nada que ver. En este tramo, hacía un recorrido parecido a la ruta 550. Es más, cada tanto la cruzaba. Pero se iba metiendo por zonas de bosques, cruzaba algunos mini arroyos, subidas, bajadas, curvas y demás yerbas. Para quienes conozcan: coincide con la vía romana. Es decir, el camino es un toque antiguo.
Si bien había flechas amarillas que sirven para guiarse, Fran tenía una buena capacidad para perderse o para tener serias dudas sobre qué camino seguir. No le resultó muy fácil. Tal es así que tuvo que recalcular un par de veces. En una de esas, fue sorprendido por una gallega que, en el medio de un campo, se asomó por la ventana de la casa para decirle que la había pifiado. La señora le pidió que la espere, le ofreció uvas de su viñedo que estaba a la vista. Si bien le dio una cantidad excesiva (el peso no venía bien), Fran nunca probó unas uvas tan sabrosas. "Una cosa de locos", según se le oyó decir.

Buena noticia. Cada vez que aparecía una flechita amarilla.

El tema es que pasaban las horas, y a Fran le tomaba más tiempo del calculado. A esto se le suma que tuvo una lesión en la rodilla y llegaba con muy poca actividad física. Sin haber parado, a las 14 se dio cuenta de que llegar a las 21.30 a Santiago, caminando, era una quimera. Por lo que agarró por la ruta, vio una parada de bondi y un barcito para comer algo. Decidió colgar ahí, comer algo, y luego salir en bus.
Cuatro fueron las horas que Fran esperó el colectivo. Nunca llegó. El fastidio por la espera y por haber colgado la caminata llegaron a niveles altísimos. Además, después de siete horas de caminata y cuatro de espera, las piernas no respondían muy bien.
De esta forma, decidió volver 5 kilómetros al pueblo más cercano, para regresar. Ya ni siquiera tenía el objetivo de llegar a Santiago. Sólo quería llegar esa noche para dormir en Vigo. Después de ese eterno trayecto, llegó a Caldas de Reis. Averiguó, había un bondi directo a Vigo, ni tenía que pasar por Pontevedra como suponía.
Esperó cincuenta minutos, tal como le avisaron, y emprendió el regreso.
A la hora y media, llegó para ver el segundo tiempo de River. Se pegó una ducha, hizo un rato de tiempo y llegó a los Pumas. Le fue imposible aguantar con ambos ojos abiertos la segunda mitad.

3 comentarios:

  1. Jajajajaja, Bombardero, la pasaste como el orto!
    La foto del caminito me hizo acordar a la página que te pasé una vez con fotos del lugar donde se filmó Cuenta conmigo.

    Cachi,
    Pity.

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  2. El 8 de diciembre se hace otra caminata a Luján, si no hace mucho frío podés reincidir u optar por el bondi! Beso!

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  3. sos un kamikaze... el camino de Santiago es complicadísimo... hay partes por donde van por el medio de la nada... Si querés ir peregrinando a algún lado, HACELO CUANDO LO HAGAN TODOS... enganchate en algun grupo o algo...
    Magui

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