Y qué gol. A Van der Sar en un mano a mano. El día que Batistuta se cagó y que expulsaron injustamente (?) a Ortega. Igual hay promesa de que no se tratará de post futbolero. Aunque en realidad, una de las mayores atracciones para Fran era conocer el Vélodrome, estadio donde Argentina quedó eliminada en el ´98 y hace de local su equipo de este país, el Olympique de Marsella. Único equipo que ganó la UCL de Francia (en el ´93, con Barthez, Deschamps, Voller, Boksic, Desailly y demás). Algo así como el Colo Colo francés (?). Fran tiene la casaca y lo bancó siempre.
Lo del estadio fue una lástima. Por la fecha, obviamente no esperaba enganchar un partido. Pero sí conocerlo por adentro. Estaba en remodelación y cerrado. Fran se quedó dando vueltas un buen rato para ver si tenía alguna chance, pero no lo logró. Sobre todo porque es medio cagón: había una reja escondida no muy alta, accesible para trepar, y no había nadie pispeando. Pero, como se dijo, es medio cagón y no lo hizo. Por lo menos pudo divisar el verde césped, una de las magias que tienen estas obras arquitectónicas.
Por un codo. Las rejas impedían el acceso.
La ciudad
Marsella es la segunda ciudad más importante de Francia (esta es para vos, Lyon). Al igual que Rotterdam y Mar del Plata, es una ciudad portuaria. La parte céntrica está pegada al puerto, que es bastante fachero. Había un montón de veleros y barquitos por la zona.
Si bien es pleno invierno, ambos días fueron geniales y no tan fríos. Mucho sol, aunque por la noche refrescaba un poco. Cielo muy celeste, nubes que parecían pintadas y el mar azul parecían copiar a Seahaven, la ciudad de Truman. En verano sumale la playita, debe ser una cosa de locos.
No se recomienda visitar ciudades los lunes, ya que son muchas las cosas que están cerradas. En este caso lo más perjudicado fue el turismo religioso.
Atarceder. Barquitos y mezcla de colores en el cielo.
Islitas
Fran metió excursión en catamarán (saludos a Fija) hacía Chateau d´If. Es la isla en la cual el gato (?) Dumas se inspiró para el Conde de Montecristo, aunque en realidad a Fran le hizo acordar a Julián Weich, Araceli González y a Fort Boyard (q.e.p.d.).
Es una isla muy pequeña que en el siglo XVI se convirtió en prisión. Está a veinte minuticos en barco de Marsella. Luego hubo otra isla, más desierta, pero también con grandes paisajes y muy fachera. Fue un buen plan (o Bonpland, como prefieran).
Pero aquí se dio uno de los momentos de mayor indignación. Este viaje Fran lo realizó junto a un amigo suyo que conoció en Salamanca. Se llama Jeff y es brasileño. Cuando sacaron los tickets de Chateau d´If, ambos presentan sus documentos para el descuento por ser menores de 25. La muchacha que los atendió le dijo a Jeff que también era brasileña. Él le contestó en portugués, pero ella le dijo que no sabía hablar en esa lengua, y no dio más explicaciones. Te quiero ver si te atiende una argentina que no habla en castellano…
Exprisión. Más lindo para unas vacaciones igual.
Sorpresa
Lo bueno de algunas ciudades es que a veces te sorprenden. Como cuando Maradona llevó a Garcé al Mundial (las explicaciones del sueño y de la falopa siguen siendo las más convincentes), o como cuando JP Feinmann te dice que los Kirchner afanaron unos cuantos mangos, pero que no arruina lo que están haciendo.
En este caso, plena caminata nocturna, y una casa genial. Va video:
La casa mágica (?). Luces y sonidos de la mano.
Quien dice Fort Boyard dice dede, se lo refresco http://www.salle-horizon.abcsalles.com/images/photo/17308_dede-fort-boyard.jpg
ResponderEliminarF
Imperdonable mi olvido.
ResponderEliminar