lunes, 5 de diciembre de 2011

Firenze: tanto como se esperaba, o la paradoja mecánica

Por lo que le habían contado, Fran llegaba a esta ciudad italiana con altas expectativas. A veces estas cuestiones/percepciones anticipadas se basan en cosas concretas. A veces, no.
Lo cierto es que le pareció una ciudad muy fachera. En la valoración que Fran le otorga a las ciudades, suele tener un peso importante el “cómo es una esquina X”. Ahí es cuando Londres suma una barbaridad, por ejemplo. Y Firenze, a su modo, gana bien. Muy estética, muy cuidada, se respira Dante, Miguel Ángel -y su nunchaku (?)- y renacimiento.
Antes de llegar, Fran pensaba que no había una ciudad con una proporción mayor de cantidad de iglesias sobre tamaño o habitantes que Salamanca. Pero cuando llegó a esta ciudad, se dio cuenta de que sí hay. Y cuando luego fue a Roma… bueno. Le gustaron estas iglesias por su estilo. Son estéticas, luminosas, agradables.
Ponte Vecchio. Río, puentecito, reflejo, cielo despejado.

Párrafo aparte para la Galería degli Uffizi. Mucha pintura y escultura renacentista. Lejos está Fran de ser un crítico de arte, pero hay cosas que le atraen más que otras. Edificios (estadios e iglesias a la cabeza) u obras arquitectónicas en general, le caben. Pero las pinturas y esculturas de más de cien años… con todo respeto, pero a Fran le dan casi lo mismo. Tanto aquí como en el Museo del Prado fue bastante poco lo que se llevó. Las galerías o museos de arte contemporáneo suelen resultarle más atractivas.
En cambio, el Museo Galileo tenía cosas más piolas. Lejos, la mejor de todas era la paradoja mecánica.
Hace tiempo que a Fran le atrae el tema de las paradojas. Sus fetiches son la paradoja del examen sorpresa (él dice haberla descubierto de niño) y la del mentiroso (por ejemplo, una tarjeta que dice de un lado “lo que dice del otro lado es mentira”, y del otro lado dice “lo que dice del otro lado es verdad”). Una paradoja se produce, por ejemplo, cuando se llega a una conclusión falsa a partir de premisas y razonamientos verdaderos. Magia pura. Aunque Marty McFly la define mejor cuando dice que es “una de esas cosas que hacen que pueda destruirse el mundo”.
La cuestión es que en este museo se encontró con la paradoja mecánica. No se ajusta exactamente a ninguna de las dos definiciones dadas, pero se puede dejar pasar, como lo del 14 de marzo o 30 de octubre. Además se encontró con un videíto explicativo que resultó clave para entender el mecanismo.

Paradoja mecánica. Gravedad, esta es para usted.

Acá pueden ver un video explicativo medio aburrido. La cuestión es que el objeto en cuestión sube por un plano inclinado simplemente por su forma.
Ah, y volviendo a la ciudad: pulgar abajo para el Baptisterio (te tapa la vista de la Catedral y no justifica los 4 euros de la entrada) y para la casa-museo de Dante. Forzada, muy poquito.

3 comentarios:

  1. agrego... los tanos piropean por deporte tanto como los argentinos... en ese sentido, nunca me sentí tan en casa como en Italia.
    Y la Galería degli Uffizi está llena "Madonna con Bambino"... Definitivamente no es lo mio.
    :D

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  2. Excelente post Fran! me mato lo de las paradojas, sinceramente no las conocia.
    Te mando un fuerte abrazo.
    Pego

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