Nueva ciudad visitada por Fran, nueva ciudad en la que es testigo de un partido de fútbol. Las expectativas eran altas, por motivos variados. Ver a los vascos en versión futbolera, conocer San Mamés, putear a Ponzio (?). Pero sobre todo, ver en la cancha un equipo dirigido por Marcelo Bielsa, cosa que nunca había hecho.
El Athletic Club es la institución deportiva más grande de Bilbao. Dentro de España, no es uno de los grandes en sí, pero está por ahí. Es el cuarto con más títulos y el segundo con más copas del Rey, luego del Barcelona. Resulta llamativo que catalanes y vascos sean los que tienen más copas del Rey…
El equipo, luego de un arranque no muy bueno, llegaba en mitad de tabla y en levantada. En Europa League clasificó primero de su grupo una fecha antes. El Zaragoza, en cambio, llegaba último y con tranquilidad.
El equipo, luego de un arranque no muy bueno, llegaba en mitad de tabla y en levantada. En Europa League clasificó primero de su grupo una fecha antes. El Zaragoza, en cambio, llegaba último y con tranquilidad.
Precalentamiento. Qué flexibilidad, qué impronta.
Afición y estadio
La del Athletic tenía fama de ser una hinchada no amarga, según los parámetros locales. Suelen llenar los 40000 lugares disponibles de San Mamés con sus socios. En este caso, probablemente por la lluvia, la Catedral no estaba al palo.
En los alrededores del estadio se come muy bien. Muchos se llevan sandwichs para el entretiempo (sobre todo de tortilla de papa. Aunque no parezca, está muy bueno). Muchos se quedan en los bares cercanos, en un radio de una cuadra, comiendo y tomando hasta instantes antes del match. Como los controles son menos y más rápidos, la gente espera hasta último momento para ingresar. Veinte minutos antes del match no están ni los alcanzapelotas.
Casi todo el estadio es techado. Sólo las populares bajas no lo son. Y sí, obviamente allí estaba Fran, aunque cuando arrancó el partido la lluvia cesó casi por completo.
Lo cierto es que en buena parte del partido la afición alentó. Pero lo que más llamó la atención es que no eran canciones, no había mucha letra. Hasta el Salamanca tenía canciones con más letra. Eran casi gritos de guerra. Muchas formas distintas de decir Athletic y leones. El que sorprendió fue la de “A la bin, a la ban, a la bin bon ban”, que Fran lo pensaba más mexicano. Nefasto cántico. También había pseudocoreografías, que incluían movimientos básicos de brazos, palmas y gritos de Athletic.
Y de lo mejorcito fue algo apenas escuchado, dirigido al rival: “Nos vamos a follar a la Virgen del Pilar”. Cuando la cultura y la inventiva se ponen al servicio de las hinchadas, suelen salir cosas geniales.
–Tírate sino. –¡Ehhhhhhhhhhhhh!
El partido
El Athletic no cuenta con grandes figuras en su plantel. Sí, como siempre, son todos vascos. Al que más quería ver Fran era a Fernando Llorente. Pero era duda, y finalmente no jugó. A los que –aunque poco– conocía eran a Susaeta, Javi Martínez, De Marcos y Muniain.
Del lado del Zaragoza hubo dos argentinos: Leonardo Ponzio, quien fue capitán, jugó todo el partido e hizo un gol de penalti; y Franco Zuculini, quien entró en el segundo tiempo, y desde que debutó hace tres años cambió cinco veces de equipo y jugó en cuatro países distintos. Ah, por si hacía falta, es quien se hizo conocido por trabar con la cabeza cuando empezó a jugar en Racing.
Los primeros minutos fueron casi un baile del Bilbao. El Zaragoza no pasaba la mitad de la cancha y el local tenía la pelota. Más allá del sistema táctico, lo que más se notó del local fue la intención de abrir la cancha. San Mamés tiene un campo de juego muy ancho (105 por 68 m) y el Bilbao abría todas las pelotas. Parecía algunos equipos ofensivos de rugby, onda Hindú o alguna Francia versión champagne. Sólo siete minutos tardaron en clavar el 1-0. Grueso error defensivo, gambeta al arquero y gol de Susaeta.
Parecía, muy temprano, que el partido estaba controlado. Sólo una catástrofe podría cambiar las cosas. Y un imponderable total las cambió: a los 21 minutos el árbitro cobró penalti con expulsión incluida a Javi Martínez, una de las figuras. No era ni penal ni expulsión. Ponzio clavó el empate y empezó otro partido.
Por la expulsión, el match se emparejó. Pero el Zaragoza demostró por qué tiene más ganas de irse al descenso que San Lorenzo de jugar la promoción. No intentó absolutamente nada. Tenía todas a favor, pero ni quiso jugar. Y buen, el técnico es el boludo de Javier Aguirre (saludos de Donovan y de Tévez).
En el segundo tiempo, el árbitro volvió a bombear al local: anuló un gol lícito por un supuesto off-side. Y ahí vino lo mejor de la noche. La hinchada estaba bastante caldeada y arrancó el grito de “Españoles hijos de puta”, a raíz del robo que estaban sufriendo. Muy difícil de describir la musicalización, pero lo que vale es la prosa de la afición vasca. Va de la mano con el comentario de un hincha que estaba cerca de Fran, quien luego de que se comenzó una canción que no tuvo mucha aceptación, dijo que “le sonaba muy española”, y que por eso no la cantaba.
A veinte minutos del final, hubo roja para el Zaragoza, y el partido se volvió a desequilibrar. En el 41 del segundo tiempo, finalmente, Toquero (pelado que juega de 9 y usa la 2, inentendible) la empujó cerca de la línea tras un desborde de De Marcos. Se hizo justicia (?).
Gordo capo. A pesar de que casi no había grados, no paraba de alentar en cuero.
Bielsa
La forma de jugar de los equipos de Bielsa puede gustar o no, es discutible. Pero el personaje Bielsa resulta totalmente encantador para Fran. Del libro de Román Iutch a las clásicas anécdotas –merece post aparte– hay cosas que no tienen desperdicio. Por eso es que ir a verlo por primera vez, y en Bilbao, resultaba un gran plan. Ya se ha hecho cierta referencia en el post anterior a la llegada de Bielsa al club.
Si bien en muchos sitios se pudo leer que había sido muy bien recibido, y que se lo había idolatrado rápidamente, Fran no notó eso. Notó lo peor que podía notar: indiferencia. Escuchó a un montón de vascos hablando, y siempre las referencias eran a los jugadores. E incluso, por cómo fue el partido, al árbitro. Pero el rosarino pasó desapercibido.
La única opinión que recibió fue la del ponja, un hincha cuarentón/cincuentón con el que se puso a charlar en la previa. Le criticaba los cambios realizados (desechó una base de cuatro años del técnico anterior) y poner a Javi Martínez de central. No le gustaba haber perdido tantos puntos contra equipos chicos, pero se le iluminaron los ojos cuando le recordé el enorme 2-2 contra el Barça que se les escapó sobre el final.
De esta forma, Fran logra su cuarta victoria al hilo, y tiene un récord de 4-1-1 desde su llegada a Europa.
Partidos anteriores
Mejor comparacion del blog:
ResponderEliminar"Pero el Zaragoza demostró por qué tiene más ganas de irse al descenso que San Lorenzo de jugar la promoción"
Me rei mucho con el tema del cantico "españoles hijos de puta" y el tipo diciendo que no la cantaba porque le parece muy española la cancion... ese tipo deberia escribir un libro.
Te falto la foto del leon en el banner de arriba.