Fueron entre once y media y doce las horas que Fran estuvo dentro del avión, para hacer Ezeiza-Barajas. Era un avión enorme, llevaba casi tantos pasajeros como el Sarmiento doble piso.
La distribución de los asientos era 3-4-3, con doble cinco y sin enganche (3 asientos de cada lado, cuatro en el medio, con dos pasillos). En ese esquema, a Fran le tocó jugar de 8. Pidió pasillo, debido a que es un asiduo usuario de los baños públicos, y quería molestar lo menos posible.
Lo llamativo fue lo que ocurrió a su izquierda. Una señora, de entre 40 y 50 años según calculó. En ese casi medio día que transcurrió, no se movió de su asiento. No sólo no estiró las piernas, sino que nunca atinó siquiera a acercarse al toilette.
Por lo menos, polémico. La señora parecía ajustada al asiento cual Lego Technic.
No hay comentarios:
Publicar un comentario