lunes, 13 de febrero de 2012

Manchester y Liverpool, o un Tokio y me voy

La agenda de Fran marcaba que sí o sí el sábado 4 de febrero había que estar en Barcelona. Le quedaban un par de días en el medio, y, después de Edimburgo, optó por volver a Inglaterra. Como a Londres había ido, fue a las ciudades más futboleras de las islas, aunque no fue ni a Old Trafford ni a Anfield Road.
Fue un día a cada una, por lo que no pudo conocer tanto. En Manchester jugó el factor sorpresa, porque no esperaba mucho ni tenía muchas referencias. Las construcciones son geniales. No al nivel de Londres, pero muy lindos los edificios y las Gastón casas en general.
Se encontró con una iglesia católica hermosa. Nada que ver con las antiguas y muy geniales que vio sobre todo en Italia y España. Esta parecía mucho más nueva, y casi que por el estilo parecía de la América precolombina. Sí, la precisión de la analogía de Fran es directamente proporcional a su conocimiento del arte.

Puentecito en Manchester. ¿La versión inglesa del Puente de la Mujer?

El balance fue positivo, ya que además salió el sol y aflojó el frío escocés. No había muchos lugares para visitar, y como se había tenido que levantar a las 4 de la mañana para tomar el bondi, el cansancio jugaba su partido. Por eso es que se caminó la ciudad mucho, pero después de que bajó el sol se pegó la vuelta para ir a dormir no muy tarde.
Al día siguiente, jugó Liverpool. Liverpool con los Beatles es exactamente lo contrario que Dublín con U2. Lo cierto es que a esta banda inglesa se la relaciona muchísimo con su ciudad. A tal punto que el aeropuerto se llama Jonh Lennon.
Existen mil excursiones para ir a sus casas, a lugares y calles típicas y demás. Era caro, llevaba mucho tiempo y Fran no es fanático de los Beatles. Por lo que no fue a ninguna. Sí fue a The Cavern, el bar donde arrancaron. En realidad, es en la misma cuadra y de los mismos dueños, pero parece que no es el mismo lugar...

Paul, en la caverna. Si es tamaño real, es bastante petiso.

También fue al Museo de Liverpool, que tiene un montón de cosas de la ciudad –desde los primeros asentamientos a la final de la Champions League 2005, pasando por luchas sociales y sí, el cuarteto mencionado–.
De ahí rescató varias cosas. Después fue a una pequeña galería, llamada Open Eye Gallery. Tendía a la Serpentine Gallery de Londres –una de las que más le gustó a Fran–, aunque no era tan genial. Esta tenía básicamente fotografías, y se rescata la sala en la que un chabón tiene fotos con famosos. Por año, de 1989 a la actualidad, lo ves posando más o menos con la misma sonrisa, aunque el pelo cae y la panza crece. Más de mil fotos con famosos, desde Al Pacino a Roger Federer.

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